Janko Polić Kamov

Janko Polić Kamov

El Caballero de la Maldición Negra: un joven que conmocionó a sus contemporáneos con sus versos.


El 8 de agosto de 1910 en Barcelona murió un joven que durante su vida preocupó y enervó a todos los que lo rodeaban, y que hoy en día conmociona el público literario internacional que lo percibe como una relevación. El poeta croata más formidable, el Caballero de Maldición Negra, como lo llamaron, murió con menos de veinticuatro años. Esa pluma increíble que esculpió se rompió de tal manera que se asemeja a los grandes y condenados. Justo cuando fue necesario. A tiempo. Su nombre era Janko Polić Kamov. 

Te amo, papel, y caliente es mi amor;
caliente como mi sangre y loco como mi ira.
Entrégate a mí para siempre –negros son mis besos;
negros son mis besos y roja es la sangre adentro.

J. P. Kamov: Maldición

El primer poeta croata urbano nació el 17 de noviembre de 1886 en Sušak, un pequeño pueblo provincial que se desarrollaba con rapidez después de la construcción de la vía férrea Zagreb – Rijeka. Fue inscrito en el registro civil en Trsat como Janko Mate Vinko Polić. Terminó la escuela primaria en Pećine en 1897 en Sušak con características distinguidas y comportamiento de alabanza. Fue matriculado en la escuela secundaria en Sušak donde siguió una conducta ejemplar y recibió buenas notas, pero pareció que todo eso fue solo una ilusión bajo la cual se encontraban la rebelión e insatisfacción de un joven muy culto, maduro y sensible. 

 

Junto con sus amigos Mijo Radošević y Josip Baričević funda una asociación secreta, Cefas, que al mismo tiempo sirvió como círculo revolucionario, asociación literaria y política y organización secreta anarquista. Su objetivo era aumentar la rebelión, hacer explotar toda Croacia con dinamita y bombas y convertirlo todo en un caos revolucionario. 

 

Honesto aún más de lo necesario y listo para decir a cualquier persona lo que pensaba, Polić fue castigado en la escuela muy asiduamente. Después de uno de aquellos conflictos con un profesor, Polić estuvo excluido de la escuela secundaria y continuó su educación en Senj. En Senj empezó la escuela secundaria local y vivió en un internado católico ultraconservador Ožegovićianum. Un chico rebelde y desafiante, que estaba trabajando muy arduamente durante su propia educación mediante la lectura de literatura que en aquel momento, para los estudiantes, fue prohibida. Todo fue de mal a peor. 

 

La disciplina era demasiado estricta para un joven que hacía un par de años había estado a punto de agitar toda Croacia. Cinco meses de Senj fueron más que suficientes. Fue excluido y se fue a Zagreb, donde la familia se mudó por la quiebra de su padre en Sušak. El deseo de escapar crecía. Zagreb le pareció diminuto y Croacia, pequeña. Escapar a cualquier lugar se convirtió en una obsesión. Tenía dieciocho años. Su salud era a veces buena, a veces mala. El lado oscuro de la familia Polić trascendía lentamente sobre Janko poniéndole su sello de muerte, tanto que su círculo más cercano termina muriendo de diversas enfermedades, sumidos en la locura y el alcohol. 

 

Los pulmones de la libertad que la familia Polić respiraba tan felizmente estaban condenados a morir. De catorce hijos de Ante y Gemma Polić solo ocho vivieron de una manera u otra. Su muerte y la autodestrucción habrían seguido a Kamov hasta la muerte. Murieron sus hermanas y luego, el padre y la madre. Solo quedaban hermanos y el sueño de escapar. El sueño pronto se convirtió en una realidad. Escapar y escribir. Y uno y otro furiosamente. Como si sintiera que los signos aciagos de la destrucción y la locura no existían en los demás. 

 

En 1906 se fue a Venecia. Vivió con su hermano Milutin, que estudiaba música. Una tuberculosis ósea grave erosionaba al compositor melancólico de melodías íntimas y románticas, y el murió de manera extraña dos años después. En 1907 regresó a Zagreb. Escribió “La tragedia de cerebros” mientras que se recuperaba de la neumonía que cogió después de una juerga feroz con sus amigos. Escribió y bebió. Después de una serie de intentos de lanzar su trabajo, le ayudó como siempre, su salvador y patrón permanente, su hermano Vladimir. 

 

A la edad de veinte años Janko Polić publicó cuatro libros a la vez: dos colecciones de poemas llamados “Maldición” y “Papel pellizcado” y dos estudios dramáticos “La tragedia de cerebros” y “En la tierra natal”. Los libros fueron un verdadero shock para los lectores de Zagreb “de caballeros y servidores obedientes”. Kamov gritó, vociferó, se horrorizó y escupió; amenazaba y le rechinaban los dientes. Tales invasiones de rabia humana contra la moral artificial, escribió después Stanislav Šimić, no se habían registrado hasta el momento en el idioma croata. 

 

Kamov escribió su diario lírico huracanado, con el que destruía toda la historia anterior de literatura croata, exclusivamente de acuerdo con los dictados de libertad, anunciando la inminente llegada del expresionismo europeo. Pasaba los veranos en Punat, donde su hermano Vladimir tenía casa, socializaba con la población local y escribía. El clima le quedaba bien y el autor descansó después de vagar por Italia. Partió nuevamente para Italia, Francia y España. Su fe inquebrantable en su propia obra permaneció. En 1910 Kamov llegó en barco a Barcelona, que era la ciudad más problemática en Europa y también el lugar de nacimiento del nuevo arte avant-garde, la ciudad despierta y revuelta. 

 

Janko Polić Kamov se instaló en el edificio número 55 de la calle de Sant Pau en un oscuro cuarto cerca de la lujosa Ramble. Él escribió solo dos artículos y algunas postales. De repente se enfermó y fue trasladado a un hospital de la Santa Creu, donde se trataban y morían los necesitados y pobres. Después de una breve agonía de tres días murió el 8 de agosto a las 14.00 h, que se puede leer en el Registro de Cesantes y fallecido del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau. 

 

El renegado de nombre siniestro fue enterrado como le corresponde a un poeta croata. Sin nombre. En lo que se llama el Cementerio del Este: común tumba de catalanes pobres. Coincidentemente o no, hoy en el lugar del hospital se sitúa la Biblioteca Nacional de Cataluña… y las almas de los condenados.