El expansivo desarrollo socio-económico aumentó el número de habitantes. Hoy en día, Rijeka y sus alrededores cuentan con unos 200 000 habitantes. Junto con el desarrollo industrial, Rijeka se convirtió en el centro de Croacia Occidental (Istria, Litoral Croata y Gorski Kotar). A principios de la década de 1960, se construyen barrios nuevos y se fortalecen los suburbios. 

 

En resumen, al final del siglo XX, Rijeka es un centro urbano e industrial desarrollado, así como el centro de iniciativas de desarrollo que desempeñan un papel importante en el desarrollo global de la República de Croacia. Se convirtió en la sede de la recién formada arquidiócesis Riječko-senjska y metrópoli así como de universidades. 

 

Las aspiraciones de Croacia para un rápido ajuste del horizonte democrático y liberal al mundo occidental han dado lugar a cambios fundamentales del sistema social. En 1991, Croacia es un estado independiente y soberano, y la agresión yugo-serbia fue indirectamente presentada en la ciudad diariamente, aunque en Rijeka no ocurrían enfrentamientos armados como parte de la Guerra de la Patria. 

 

Las consecuencias de la guerra son el estancamiento de la economía, la reorientación a la producción bélica y la ayuda en el suministro de los campos de batalla de toda Croacia. La multitud de los voluntarios de Rijeka se trasladó a los campos de batalla croatas. Rijeka aloja y se encarga de la multitud de desplazados de otras partes de Croacia. 

 

Las transiciones democráticas y el giro a la economía de mercado dan lugar a cambios significativos: aumenta el número de los partidos políticos, comienzan las inversiones de capital privado en el desarrollo de la economía, se lleva a cabo la transformación de la propiedad social que genera un gran número de desempleados y Rijeka se convierte en el centro de la región Primorsko-goranska.

 

La guerra estimuló la resistencia espiritual a la violencia, creó una multitud de bienes científicos y culturales valiosos, se lograron muchos éxitos deportivos. Nadie puede recompensar a los fallecidos, pero la vida continúa y fluye así como lo ha hecho los últimos cientos de años…